Estimados amigos:
Tal como les decía en mi anterior post, mi tiempo ha quedado muy reducido por el nuevo oficio que desempeño en mi comunidad, intentaré postear dos
días la semana y el resto lo que pueda les iré visitando.
En cuanto a la evolución de mi mano artrítica sigue su curso, no hay evidente mejoría por el momento.
Gracias por estar a ami lado.
Esta poesía que les dejo hoy, pertenece a una señora invidente amiga de una hermana de nuestra comunidad.
La doy a conocer, porque me parece maravillosamente un alma contemplativa, en la oscuridad de su ceguera.
Al poco tiempo de escribirla, falleció y se hizo realidad su ansiado deseo «De abrirse sus ojos cerrados a la belleza creada» y ahora ya está contemplado a esa Luz que no se acaba.
Deseo hacer público su deseo, para despertar más amor si cabe en todos nosotros.
Gracias por meditarla.
LOS OJOS DEL ALMA
Ya es de noche, Padre mío,
reina en mi casa la calma,
ya me voy a descansar
que terminó mi jornada.
Afuera, el firmamento,
con su bóveda estrellada,
proclama tu inmensidad
y, en silencio, te canta.
Si tanta belleza creaste
para que el pecador la contemplara,
¿Qué habrás preparado en el cielo
donde sólo hay almas santas?
Siempre, al acabar el día,
una pregunta me asalta:
¿Cuándo ocurrirá mi muerte?
¿Cuándo oiré tu llamada?
Imagino que la vida
es como una senda larga
y que un pasito avanzamos
en cada día que pasa.
Allá, al final, estás Tú
que esperas nuestra llegada
con los brazos muy abiertos
y un gran amor, que nos salva.
¿Cuándo será aquel día,
en que volverá mi alma
y gozaré para siempre
de tu presencia anhelada?
¿Cuándo me uniré a Ti
de forma perfecta y santa,
en que te posea y me entregue
sin que me lo impida nada?
Mis ojos que están cerrados
a las bellezas creadas,
aquel día se abrirán
a la Luz que no se acaba.
Cuando pienso en esas cosas,
aunque esté en vida me es grata,
siento un ardiente deseo
de vivir en tu morada.
Ignoro si todavía
muchos” pasitos " me faltan,
sé que he caminado mucho,
quizás está cerca la Patria.
Quiero, por anticipado,
darte infinitas gracias
porque sé que has de colmar
con creces mis esperanzas.
Entre tanto, Padre bueno,
hazme crecer en tu Gracia;
úneme a ti intensamente
como desea mi alma.
Ahora voy a descansar
que termino mi jornada;
guárdame en tu corazón,
vélame Tú hasta mañana.
Aut. Paquita Roca (invidente)
LES DEJO UN BESO DE TERNURA







