Muy linda reflexión. Tal parece que últimamente Dios se ha empeñado en hacerme ver y recordar que no debo condenar a aquellos que "aparentemente" tienen pecados graves. Ese no es mi trabajo. Y por medio de su reflexión Sor Cecilia, una vez más me invita a orar más que a criticar; a perdonar más que a condenar. Gracias por ser el instrumento que me hace meditar nuevamente en este error tan acuzado en la actualidad. Espero con ansias la Segunda parte. Saludos desde México.
Gracias a su meditación puedo entender un poco más esa maravillosa relación que tenemos con Dios, al tiempo de la conversión. Nos convierte el Amor, nos transforma, nos renueva, nos da una Vida Nueva. No es un acto unipersonal, es un encuentro real y amoroso con Cristo. Nos conmueve su amor en lo más profundo del Ser, porque en ese instante nos hace sentir su presencia de un modo inequívoco, colmándonos de lo que más necesitamos. Que en todos nuestros días hayan motivos para ese encuentro amoroso con Cristo, para que nos convirtamos en sus testigos fieles, aprendiendo a amar como El nos ama.
Benvolguda Ceci: Cómo no identificarme con el comentario de Tere. Cómo no sentirme compunjido cundo pineso lo fácil que condeno a violadores, terroristas, torturadores... personas juzgadas y condenadas por los hombres... por mí ¿Pero sabes lo que me deja helado cuando caigo en ello? Que esa persona instrumentalizada por los "buenos" para tentar a Jesús; que esa puta juzgada y condenada por los hombres; esa puta... puedo ser yo. Sin duda, yo también lo soy Y lo que más me inquieta es preguntarme si aprovecharía la ocasión de ver alejarse a mis acusadores para huir yo a mi vez (esperando que con suerte no me volvieran a pillar ejerciendo de puta) o sería un "hombre" y esperaría la sentencia del único quepuede hacerlo Tendría tanta necesidad de perdón, más aun, de sentirme querido para esperar una palabra de El... aunque fuese de reprovación
El pasado día 7 con motivo de la Solemnidad de la Virgen del Rosario, se inició este blog, el cual pretende llegar no sólo a la Vida Consagrada, también de forma sencilla a todos los laicos ya sean ateos o agnósticos, porque como dominica tengo el compromiso de anunciar a todo el mundo el Evangelio, aunque viva en clausura.
Internet nos permite llegar a todos sin dejar de ser lo que nuestro carísma tiene de propio y al mismo tiempo, puedo estar a vuestro lado como a nuestro lado está siempre el Señor, dándonos ayuda, iluminando nuestras dudas y miedos.
En este espacio, encontrareís mis artículos publicados tanto en revistas de nuesta Orden de Predicadores,como en otras revistas católicas que de otra forma es imposible de que os llegue a todos, de forma que podaís opinar y ayudarme a ver otras maneras de interpretar nuestra situación actual en nuestra sociedad como consagradas en un mundo, que cada vez más nos arrastra a cambiar nuestras formas de vivir «En el mundo de la Vida Religiosa sin estar en el mundo» y también hago extensible mi invitación a participar en este blog de forma muy especial a los laicos.
Muy linda reflexión. Tal parece que últimamente Dios se ha empeñado en hacerme ver y recordar que no debo condenar a aquellos que "aparentemente" tienen pecados graves. Ese no es mi trabajo. Y por medio de su reflexión Sor Cecilia, una vez más me invita a orar más que a criticar; a perdonar más que a condenar.
ResponderEliminarGracias por ser el instrumento que me hace meditar nuevamente en este error tan acuzado en la actualidad.
Espero con ansias la Segunda parte.
Saludos desde México.
Gracias a su meditación puedo entender un poco más esa maravillosa relación que tenemos con Dios, al tiempo de la conversión.
ResponderEliminarNos convierte el Amor, nos transforma, nos renueva, nos da una Vida Nueva.
No es un acto unipersonal, es un encuentro real y amoroso con Cristo.
Nos conmueve su amor en lo más profundo del Ser, porque en ese instante nos hace sentir su presencia de un modo inequívoco, colmándonos de lo que más necesitamos.
Que en todos nuestros días hayan motivos para ese encuentro amoroso con Cristo, para que nos convirtamos en sus testigos fieles, aprendiendo a amar como El nos ama.
Benvolguda Ceci:
ResponderEliminarCómo no identificarme con el comentario de Tere. Cómo no sentirme compunjido cundo pineso lo fácil que condeno a violadores, terroristas, torturadores... personas juzgadas y condenadas por los hombres... por mí
¿Pero sabes lo que me deja helado cuando caigo en ello?
Que esa persona instrumentalizada por los "buenos" para tentar a Jesús; que esa puta juzgada y condenada por los hombres; esa puta... puedo ser yo. Sin duda, yo también lo soy
Y lo que más me inquieta es preguntarme si aprovecharía la ocasión de ver alejarse a mis acusadores para huir yo a mi vez (esperando que con suerte no me volvieran a pillar ejerciendo de puta) o sería un "hombre" y esperaría la sentencia del único quepuede hacerlo
Tendría tanta necesidad de perdón, más aun, de sentirme querido para esperar una palabra de El... aunque fuese de reprovación
La emoción me llena el pecho. Creo que con esto digo todo.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo Sor Cecilia