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sábado, 12 de septiembre de 2009

HISTÓRIAS DE UAN NIÑA LLAMADA “SESY BO” Parte I




Sor.Cecilia Codina Masachs O.P

Monasterio de Santa Catalina
de Siena (Paterna) Valencia



INTRODUCCIÓN


Sesy Bo es una serie de pequeñas historietas de una niña muy especial. Nació el 30 de junio de 1951 en una familia sencilla. Su madre Cinta trabajaba de tejedora en una fábrica muy importante de Hospitalet (Barcelona) y su padre era guardia urbano.

Su abuelo materno era el administrador de todas las vaquerías de la ciudad, hombre muy discreto y fiel para con todos, tanto de los jornaleros como de sus amos .Era el hombre fiel por excelencia. Su esposa Dña. Ramona era emigrante de un pueblo de Teruel, mujer muy severa, que vino a servir cuando tenía 14 años, hasta que pudo ganar suficiente dinero para hacer venir a toda la familia a Hospitalet.

Los abuelos paternos, no fueron demasiado conocidos, la abuela Dña.Mercedes se unió con el abuelo Don.Romualdo, tras el divorcio de su primera esposa por abandono del hogar. No hubo relaciones familiares porque el abuelo desheredó a mi padre por casarse con una chica pobre ya que ellos eran de familia muy bien acomodada.

A los cuatro años, Sesy Bo tuvo un grave accidente que la dejó en coma durante tres meses, ello marcó mucho su vida pues nadie se dio cuenta de su situación, pensaban que como era una niña muy inteligente, pasaba el día haciendo travesuras y no le dieron demasiada importancia. Aunque Sesy Bo, sufría horrores cuando no sabía quién era o qué significaban las cosas.


Intentaremos llevar un orden cronológico de los acontecimientos ya que estas memorias se pudieron escribir en un diario que su madre le regaló cuando tenía siete años.



LA ELECCIÓN


A mis siete años de edad, hice una de las más importantes decisiones de mi vida.

Antes de tener la suficiente edad de conocer cualquier otra alternativa, acepte a Cristo como mi salvador, el Hijo amado del Padre del Cielo. El paso de los años, me ha hecho comprender que mi decisión fue única y acertada, no solo por convencimiento de mi fe, sino también por las circunstancias adversas de la vida o de los demás.

El Señor, se ha mostrado en muchas ocasiones y me ha proveído de mis necesidades mas profundas, de tal forma que jamás he dudado de él, pero sí que he dudado de mí misma como es natural en todo proceso de crecimiento humano y espiritual. Por ello voy a contar esas historias sencillas para que sean ayuda para otros niños o no tan niños que pasaron situaciones parecidas a nuestra protagonista Sesy Bo.

Una semana antes de mi primera comunión “oficial”, después de mucho pensar, decidí que mi primera comunión tenía que ser fuera de la norma establecida por la sociedad. Detestaba el hecho que tenía que engalanarme con un vestido blanco bordado a mano, con un largo velo y todos los demás atuendos. Así pues, me encaminé muy decidida hacia la parroquia vecina de Sta.Eulália para hacer mi primera comunión, con el uniforme propio del colegio que iba.Deseaba recibir a Jesús de una manera sencilla, alegre y mostrarme a Él, tal como era, sin ningún envoltorio mundano. Me puse a la cola de la procesión y cuando llegué ante el sacerdote sentí algo muy grande que no se explicar, era un deseo incontenible de que Jesús viviera en mí y que Él me dejara vivir también en Él. Tenía la boca tan abierta y toda la lengua fuera como si de un plato se tratase, ¡Ah me dolían las mandíbulas de forzar la obertura para mantener mi boca lo más grande posible! Entretanto el sacerdote me miró con una mirada interrogadora y mi boca se fue cerrando paulatinamente y me dijo:” ¿niña, tu ya has hecho la primera comunión? tímidamente asentí con la cabeza y el sacerdote me dio por fin lo que tanto deseaba.”Mi adorado Jesús, el Hijo del Padre”. Como un rayo me fui a ocupar el último banco de la iglesia como tenía por costumbre y allí, los dos solos se me hizo un gran deleite y en mi felicidad de saber que tenía a Jesús en mi estómago y que de allí se repartiría por el torrente sanguíneo por todo mi cuerpo y que por ello tu yo sería Jesús, de repente, me vi turbada por un pensamiento…..” yo había mentido al sacerdote para conseguir mi deseo”.Me arrepentí muchísimo y pedí perdón al Padre, por haber tomado a su Hijo con una mentira y prometí que me confesaría ese mismo día. Pero a pesar de todo, me sentía inmensamente feliz y de esta experiencia aprendí:

1.- Que Dios me daba una segunda oportunidad para hacer mi primera comunión tal como mis padres querían.

2.- Que la impaciencia me hizo ser imprudente, desobediente y tozuda.

3.- Que no se puede poseer al Señor con mentiras, porque Él lo sabe todo antes de que ocurra.

4.- De toda mi intención de recibirlo con amor y sencillez, debería perdurar para siempre.

* En mi experiencia adulta, puedo concretar la verdad de las mentiras. El encubrimiento de la verdad es una práctica muy común. Cada uno de nosotros mentimos acerca de nuestra edad, de nuestros ingresos económicos, de nuestros logros personales y usamos mentiras para evadirnos de situaciones comprometidas. Una razón comúnmente utilizada para excusarla son” las mentiras piadosas”, es que son para proteger los sentimientos de los demás. En realidad lo que hacemos al actuar así, es de protegernos a nosotros mismos. Las pequeñas mentiras” piadosas”parecen ser muy inocentes, pero su motivación encierra el eterno egoísmo humano. Cuando Dios lo ve, no son piadosas en absoluto, sino al contrario, son pecaminosas, y la práctica de usarlas puede favorecer mentiras mayores y sobretodo si se miente con frecuencia.

Las mentiras de cualquier tipo son una violación de la confianza de los demás y cuando son descubiertas, son una gran decepción y amargura. Por eso tenemos que medir muy mucho muestra lengua para no decepcionar a nuestros amigos ni a nuestro Dios.

Historia de una niña llamada "SESY BO" Parte II



ARRIESGARSE POR AMOR

Contaba por entonces con unos 10 años de edad, me ocurrió un caso que sacudió profundamente todo mi ser. Fue el hecho de encontrarme tirada en la calle justo delante de la puerta de la bodega de Dña.Enriqueta a una mujer que estaba durmiendo la borrachera de aquella noche.

Me parecía ser muy vieja pero en realidad después supe que no tenía ni los 50 años. Esa mujer era conocida en mi barrio por “La Chemerengue”, casi todos los días estaba ebria y las hijas también llevaban la misma vida, se que estaban casadas las dos con sendos esposos maltratadotes y también dados al vino.

Ante aquel despojo humano donde no se encontraba aliciente alguno, me dispuse a llevar a término mi empresa. Todo su cuerpo desprendía un fuerte olor muy desagradable, entre pescado podrido y a salitre marino; por su cabellera recogida por una coleta saltaban los piojos y al tocar sus brazos para arrastrarla su piel fría y humedecida me recordaba al tacto de los muertos ya que mi abuela era una de las voluntarias del barrio para amortajar a los muertos y yo la ayudaba.

Dentro me mí bullía un montón de sentimientos. Sentía tristeza por la desdicha de esa señora y por su familia, así que...no lo pensé ni un minuto más y arrastre su cuerpo dos manzanas hasta llegar al portal donde vivía la Chemerengue. Subí al 2º piso y hallé a una de las hijas durmiendo también su “mona”, le pedí ayuda para subir a su madre y me mandó con malos modos a...”ese lugar” que se dice cuando uno está enfadado; yo insistí ,pero no me sirvió de nada. Tome aliento y pedí a Dios me diera su fuerza para yo poder llevarla hasta su piso y meterla en la cama, pues esa noche que esa mujer pasó al sereno fue una de las noches de invierno más frías del mes .Cuando pude instalarla en la cama me di cuenta de la pobreza de aquella casa, todo estaba en una sola habitación: un camastro de dos pisos, una cocina de carbón, una mesa camilla con un brasero, un perico (lugar para hacer las necesidades fisiológicas en una especie de silla de madera) y ropa esparcida por las sillas , restos de comida y la verdad...poco mas,la suciedad y el mal olor se hacía insoportable.

Cuando llegue a casa le pedí a mi abuelita me diera un poco de caldo y le explique lo que me había sucedido, casi no tuve tiempo de acabar mi heroicidad, me agarró de la trenza y en cuanto me tuvo en sus manos me calentó a bofetadas entre tanto me iba predicando”A los borrachos nunca hay que darles nada, no saben agradecerlo, si les das dinero, se lo gastan en la bodega y si les das comida la tiran en cuanto ven que tu ya no los ves”. ¡No nena, estos son unos desgraciados que no merecen ser ayudados! Esta frase tan tajante, salida de la boca de mi abuela me dolió muchísimo pues yo sabía que la “yaya” era muy caritativa en la parroquia y no comprendí tal brutal reacción.

Luego se serenó y me lavó la cabeza e intento sacarme los piojos que correteaban a gusto por mi cabeza. Entretanto yo no paraba de llorar y me preguntaba ¿Qué has hecho mal Sesy? No me acobardé, puse mi confianza en Aquel que me hablaba dentro de mí y me daba paz cuando no comprendía las reacciones de las personas mayores.

De esta experiencia aprendí:

1.-Que fue Dios quien m inspiró aquel acto de misericordia.

2.-Que fue Él quien me dio aquella fuerza física y moral para arrastrar aquel cuerpo envuelto en la miseria y que Dios quiso que fuese envuelto en la misericordia.

3.-Que no debía jamás sucumbir a las ideas de los demás, sino que debería actuar según lo que decía el Evangelio, mi conciencia como persona que ama y quiere que todos sean amados.

4.- Perdoné a mi abuelita, porque a pesar de su proceder tan desconcertante y poco caritativo, lo único que quiso hacer fue protegerme de las personas que ella creía que eran miserables.

5.-A pesar del riesgo, es mejor arriesgarse por amor con todas “Las Chemerengues del mundo”, a olvidar que nos han capacitado para amarlo todo.

6.-En la decepción de no ser comprendida, me afiance con más tozudez a mis ideas e IDEALES.

* En mi experiencia personal ya adulta, este hecho me hizo comprender que la caridad y la ayuda a los pobres no se debe de medir por categorías. Hay pobres honrados y otros honrados o no y además desgraciados, pero en el fondo todos pobres y todos necesitan de nuestro amor y no debemos de medir nunca qué cantidad de amor merecen los unos y los otros.

Existe un refrán castellano que dice:” Haz bien y no mires a quien” ¿Por qué nuestra condición humana es tan estúpida? ¿Cómo no somos capaces de regalar amor? He hallado las respuestas al ir creciendo en edad y experiencia, lástima que continuemos todos siendo casi siempre:

EGOÍSTAS, INDIVIDUALISTAS, AMBICIOSOS, Y... ¿Dónde dejaremos sitio para que se acomode EL AMOR, ese que no pide nunca cuentas y que nos fue regalado desde toda la ETERNIDAD.?